Maneras de vivir…

Tantas y tantas casi como personas…. Casi, porque en realidad eso de que somos únicos funciona en muchas cosas, pero no tanto en las maneras de vivir. Hay modos standard de vivir, aunque cada uno le dá sus acentos propios. Por eso conocer a la gente es tan interesante. Conozcamos a Ramma.

Yo soy muy optimista. Pero mucho mucho, y desde el fondo. No es una careta, ni un equilibrismo para sonreir. Dedico mucho tiempo a pensar y a masticar mis cosas, y así luego veo la vida con naturalidad desde el lado bueno. No me cuesta desmenuzar las cosas para encontrarles cosas positivas, y las valoro. En cada situación, mi corazón manda a mi cerebro, lee todos los datos y palpita positivamente.

Tengo un trabajo que me gusta, aunque objetivamente no es bueno. Es muy manual, me ensucio, me doy golpecitos, me araño, me canso, me mojo, me muevo en un leve pero contínuo “riesgo laboral”, y no gano mucho. Sin embargo me gusta, porque tiene cosas muy positivas que yo aprecio, y de verdad. Desde mi trabajo me relaciono con toda la gente de mi empresa. Con toda. Eso es un puto lujo. Domino perfectamente mi trabajo y valoro también éso. Se me da bien, lo hago bien, cumplo como un campeón y nunca tengo la sensación de que me agobia o me supera.

Hay mucha gente que tiene eso mismo, y no lo valora. Yo sí. A mi me encanta comprobar que resuelvo las situaciones, que lo saco adelante, que va todo bien día a día. Lo celebro en cada ocasión. A veces incluso a lo Fernando Alonso: “¡¡¡Toma!!!”. Además creo que estoy rodeado de mucha gente estupenda. Me encantan mis compañeros de trabajo, me encuentro querido y valorado a nivel personal y creo sinceramente que eso es una suerte.

En general soy capaz de entender a la gente hasta el punto de minimizar casi a tope a la gente mala: no hay gente mala entre los que se mueven a mi alrededor, porque de cada uno soy capaz de ver la esencia positiva. Cuando alguien me cae mal (que pasa, y mucho) en lugar de espantarlo, o evitarlo o cosas peores, me mantengo en la sombra y lo voy “estudiando”. No intento entrar de mano, pero voy procurando entender su comportamiento, sobre todo en las cosas que chirrían. Mucha gente odiosa, tras ese trabajo de suavizado, me resultan aceptables. Y con algunos incluso trabo luego muy bien. Y la frase para con los demás es: hay que entenderlo, hay que saber llevarlo. Simplemente hay que descubrir realmente de qué pié cojea, y cual es su lado tierno. Probablemente yo sea un experto mundial en tragar de buen grado a la gente.

Luego, por supuesto, para “entablar” a mayor nivel eso no me vale. Soy muy exigente interiormente para con la gente que yo llamo “llamados a hacerme feliz”. Precisamente por esa manía que tengo de analizar todo. Lo hago incluso cuando no hace falta, por diversión, o por rutina. Y eso me hace “desechar” a mucha gente para un trato más cercano. A mí es muy fácil hacerme daño, y aunque sea capaz de asimilar el daño de forma positiva, no me mola nada sufrir. Así que mi círculo cercano de verdad es muy, muy pequeño. Desde luego ese es mi mayor defecto. Lo bueno es que lo sé, y esto es una prueba más de optimismo: Soy consciente de que conozco realmente mi mayor defecto, y valoro positivamente el hecho de saberlo. Porque veo que mucha gente no lo sabe.

Trabajo para vivir, y no vivo para trabajar. Esa frase tan tópica, y que probablemente suscriba el 90% de la gente (el 50% de ellos engañándose a sí mismos) es cierta en mí hasta límites extraordinarios. Porque como trabajo para vivir, y vivir es tan importante, me tomo al 100% en serio mi trabajo. Yo voy a trabajar al 110%, a tope, sin distracciones, sin descuidos, sin bajar la guardia. Me lo tomo como algo principal, esencial, mientras estoy en ello. Nada de escaqueos, ni de gaitas.

Entro a las 7:30, y hasta las 4:39 a piñón, vivo para trabajar. Sólo trabajo. Pero luego salgo y ya está. Hasta el día siguiente. En el tiempo que marca mi horario, no hay nada mejor para hacer por mí que hacer mi trabajo. Y eso está en mi mente prácticamente todo el rato. pa-pa-pa…. a ritmo tranquilo pero constante, no desfallezco y lo doy todo en mi horario. Mis compañeros dicen que parezco “empresa”. Aunque por lo que he dicho se podría pensar que eso es vivir para trabajar, yo sostengo que no. Eso es trabajar para vivir. Además soy consciente de que mi curriculum y mi preparación no es para tirar cohetes, así que no puedo jugar con eso.

Mi preferencia es la calidad de vida ante todo, así que sacrificaría muchas cosas por ella. Por eso me gusta también mi trabajo, porque mi horario me libra de trabajar en fiestas, sábados y domingos. Y eso está bien. Trabajo lo justo, lo adecuado.

La gente que yo llamo “llamados a hacerme feliz” son lo más importante en lo que hago cuando no trabajo. Estaría con ellos sin más, mirando a las musarañas, y lo disfruto. Porque en realidad aunque no hagamos nada, somos. Ellos “son” en mi presencia, y yo “soy” viéndoles a ellos. Notando cualquier detalle de cercanía, sintiéndome bien acompañado. Sabiéndome seguro, conocido. Cualquier plan es bueno si toda la compañía es “llamada a hacerme feliz”. Y eso también es parte de mi optimismo. La frase ¿qué tal lo pasasteis? seguida de la respuesta “bien” en mí es siempre verdad. Y luego, claro, si el plan es de los buenos, pues mejor. Pero es miel sobre hojuelas.

Soy muy romántico. Pero mucho. Lloro con cualquier cosa que huela a amor, me emociono y se me pone la carne de gallina y todo. Creo en el amor verdadero, lo busco, lo encuentro, lo valoro, lo disfruto, lo sufro, y para mí es la mejor sensación del mundo.

La verdad es que no me ha querido (y no me quiere) mucha gente. Aunque nunca se sabe, porque igual que sé que soy bueno para captar a la gente, sé que no lo soy para captar sus sentimientos para conmigo. Aparte de quien me lo ha dicho o me lo ha demostrado, hay alguna persona más, pero no muchas. Y alguna habrá que lo haya disimulado al notar mi desdén. Eso, que sin duda no es bueno, para mí sí que lo es, y es en parte la razón de que sea tan romántico. Cuando me he sentido querido, lo he vivido muy dentro, de forma muy intensa. Y como han sido personas de primera categoría, el resultado es que desde siempre tengo una muy alta autoestima. Porque yo creo en mi personalidad y en la vida que llevo vivida y en lo que me ha convertido, me gusto mucho, y cuando me he sentido querido por gente tan especial y grande, evidentemente me he reforzado. Es como sentirse un poco “creído”, al sentirme querido por esas personas tan especiales.

Algunas veces pienso si no será una trampa de mi subconsciente lo de mi autoestima, y que probablemente no quiera contar entre la gente que me ha querido, a las personas que no son tan especiales… como para elevar el nivel…. no creo que me explique bien, es demasiado interno…. :-D Pero no, definitivamente he sido querido por personas muy, muy especiales, es así, y es una suerte. Aunque hayan sido pocas en el fondo.

Vivo con mis padres, y sin mayor problema. Se acerca el momento de marchar, pero aún no ha llegado. Cuando llegue me iré, y me iré de verdad. Para volver sólo de visita. Para que vengan sólo de visita. Y lo de comprarme casa no me preocupa. Cuando me vaya, se hará lo que haya que hacer, y no me causará mayor problema. Probablemente compre, aunque ya se verá. La cosa de irse en realidad no está tan chunga. Yo soy realmente eficaz tomando ese tipo de decisiones de intendencia. Y creo sinceramente que cuando esas decisiones haya que tomarlas, veré el camino muy facilmente. No me quita el sueño. No me agobia, no me preocupa.

Ahora no es el momento, el cual se acerca. Cuando llegue, miraré qué hacer, lo pensaré bien, no me equivocaré y lo haré. Sin más. Pa, pa, pa. Tengo claro que las grandes decisiones son sólo cosa de valor. La opción que haces te sale de dentro fácil. Meses antes te parece un dilema tremendo, pero cuando llega, no hay dilema. Se vé claro el camino: pa, pa, pa. Igual es algo que me pasa a mí y no es general, pero creo que no: es así para todo el mundo. Hay una variante, el amor. Hace que saltemos puentes, que surquemos los cielos con capas rojas, que hagamos lo que parece impensable, como quien lava.

Es como un viaje. Se plantea como un monstruo de mil cabezas: ¿cómo ire? pero luego arrancas, y según llegas a un cruce lo tomas, y sigues adelante. Llegas a otro y lo mismo. Así vas llegando al destino sin tener que lanzarte al vacío nunca, porque en cada cruce “mágicamente” sale de tí la solución, el camino. En el momento. Si te planteas solucionar todo el camino antes de andar, el problema te supera. Pero cruce a cruce se vé la carretera, el paisaje, las señales, el GPS, el acompañante… y mientras viajas va sonando la música… Por eso me hace tanta gracia (en sentido figurado) eso de “no te vas a casar con él”… valiente camino inicias así…. :-D Ya dibujas el final antes de dar el tercer paso….

Esta es parte de las cosas que conforman mi manera de vivir. :-)

P.D: Este post forma parte (en concreto es la primera parte) de una trilogía sobre mí. Junto a “Cosas que nunca te dije“, y “He sido muy, muy malo…”. Dos posts que crearé en un futuro. :-)

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Comentarios

  • acoolgirl  En Viernes, 16 \16e marzo \16e 2007 a las 10:09 am

    Me encanta que seas así­, ojalá yo un dí­a aprenda a serlo… es difí­cil (al menos para mi).

    El amor… uf!!! Para mí el monstruo tiene muchas cabezas y lo malo es que algunas salen luego, haciendo más daño… Pero bueno, de todo se sale y ya estamos saliendo…

    Un besoooo

  • mixizar  En Lunes, 19 \19e marzo \19e 2007 a las 8:34 am

    Me regalas un poquito de optimismo? xD
    Gracias por pasar por casa! volveré por aquí­… no lo dudes!!jejeje

    un beso!

  • Ramma  En Lunes, 19 \19e marzo \19e 2007 a las 10:19 pm

    Me encanta que seas así­, ojalá yo un dí­a aprenda a serlo. es difí­cil (al menos para mi).

    Aprender a serlo? uy! déjate de gaitas: tú eres como eres tú, muy distinta a mí, y te quiere mucha gente. Muchísima más que a mí. Lo único que se te podría pegar es mi optimismo, y sólo a ratos. :-)

    Me regalas un poquito de optimismo? xD

    Para qué quieres más? :-p

    Bienvenida, Mixizar. :-)

  • david  En Sábado, 24 \24e marzo \24e 2007 a las 1:35 am

    Que grande eres Ramón. Me encantarí­a ser tan optimista como tu pero no puedo. Enseguida se me viene el mundo encima, enseguida me superan las cosas.
    También es verdad que después lo saco todo adelante y no me dejo undir, pero me afectan mucho las cosas y siempre para mal, es decir, nunca veo el optimismo o el lado bueno, siempre pienso para mal.
    Espero poder aprender de ti, yo de mayor quiero ser como tu

  • La interrogación  En Lunes, 26 \26e marzo \26e 2007 a las 3:55 pm

    Mis más sinceras felicitaciones. Me encanta la gente optimista. Qué bueno!!!

  • bebita  En Martes, 27 \27e marzo \27e 2007 a las 11:50 am

    Me gusta tu manera de vivir!! Un besote!! Actualiza ya, no?? ;o)
    Muaaak

  • Ramma  En Martes, 27 \27e marzo \27e 2007 a las 5:24 pm

    Bebita, qué te pasa en la nariz??? :-p

    Ais, ya va tocando, si… :-D mi cadencia de tiro son unos 10 diítas. Ya tengo tema, pero aún no está listo. En breve.

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