En la doble concentración del día 18 de Agosto de 2007, quien les habla, osea Ramón, ha efectuado su bautismo como Pendonero.
Nunca he tenido intención ninguna (Antes del verano 2007) de cogerlo. Por el inmenso miedo que me invade y la “mitificación” de su porte, que hacía que simplemente no me viera capacitado para llevarlo con dignidad y clase.
Pero mira tú por donde, que ésos días el movimiento revitalizado de los Pendones y el hecho de asistir a varias izadas desembocó en que por fin lo cogiera, lo llevara en procesión unos metros (que no me parecieron pocos) y lo dejara al siguiente pendonero sin mayores contratiempos salvo el quedar realmente exhausto: El porte del Pendón me dejó muuuy agotado, tardando varios minutos en recuperar el fuelle.
Realmente a mi no me gusta el hecho “físico” de llevar el Pendón. Y ahora que lo he llevado lo puedo decir con más conocimiento de causa… como ya sabía o suponía, sufro. Me pesa, se me escapa, lo llevo muy nervioso, y realmente no me hace especial ilusión.
Hay un momento clave, que es la primera impresión real sobre su peso. Cuando realmente quien te lo pasa se quita y te deja a tí con él encima, y sólo a tí… cuando ves que está controlado, que lo llevas recto, vertical, que lo manejas bien… debo reconocer que mola, que se siente uno importante, que es un momento que me gustó mucho… pero al cabo de unos segundos se me pasa, porque hay que centrarse en sufrir para que no se caiga. A mí no me gusta llevarlo, aunque aconsejo a todo el mundo que lo intente.
Sin embargo eso no quita que yo viva el Pendón con mucha intensidad: ver a quien lo lleva con solvencia, me gusta y diré que hasta me emociona. Porque es historia de León, es una tradición en mi pueblo, y carajo, que mola mazo ver los Pendones siendo llevados con elegancia, esfuerzo y fina técnica. No es broma que me emociono. Quien me ha visto lo sabe.
Bueno, pues a lo que iba: El día 18 de Agosto de 2007 hubo dos desfiles de Pendones. El primero en Ardón, y el segundo en Huerga de Frailes. En el transcurso del primero de ellos y en un momento dado, el gran Esteban mientras lo portaba gritó “Ramón”. En ese momento y ni un segundo después, yo Read the rest of this entry »
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